Aldrete, Bernardo
Varias Antigvedades De España, Africa Y Otras Provincias — Amberes, 1614

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6iz L i b. iv. Cap. xxvr.

en Espaíu íiendo menos, i desormados, i al contrario aquellos en Á-
frica,con gran numero de naciones i pueblos, con gente quafí itifinsí
ta, i exercitadaen las armas, i en el robar de ordinario a los vezi-
nos muidiestros i con inclinación mal habituada^ ia buelta en na-
turaleza.

De los Christianos salieron muchos huiendo de Africa i otros
quedaron, a los quales poco a poco fueron consumiendo i acabando,

0 reduziendo los a su dañada i Diabólica se ¿la. Noto loestoluan
León, i con ello la inficion que ama de la heregia. j£#¿y?/ Chrijl i aniden
Barbería non teneuano la ojjeruanza, ejr l' ordine deüa Ckiefa Romana^ m¿
$ adheriuano alie rególe & aUfede de gli Arriani,&c Gli Arahi adun-
que, quando ef i venero per acquifiar la Barbería, trouarono i Cbrijliani
giapadroni3 & fignori di quelle regioni: perche feccero infierne di molte
battagite. In finopiacque a Iddio, di daré a gli Arabi la vittoria, onde gli
Arianiji fuggirono, ¿r qui andoin Italia quiinHijpagna. Madoppo U
morte di Maumetto cerca de dugenti anni} quafi tutta la Barbería diuenne
CMaumettana. Tanto tardaron los Moros en recibir esta maldita se¿ta,
con que muchas cosas della eran mui \sadas, i comunes de los Moros,

1 Barbaros.

No fue sola la heregia de Arrioja que vuo en Africajíino^que vuo
Manicheos, Donatistas^idiuersosseclarios de varios errores, como se
vee enloqjje San Augustin escnuio contra ellos, i en particular en las
Mm-KJ' leies que contra ellos se promulgaron.

U*m.L\6. Los afligidos pobres Christianos de Africa se derramarondester-

&l.i.ttt.6. rados con suma miseria idesdicha por varias partes del mundo buscan-

eoiem ubro, ¿Q aj Q (je j mUcho , que ensu tierra les aman quitado; pero no por
& alibi m n » . * 1 r i - 9 r r J1

Cod, Theod. mas cautos, ni prudentes en ius danos para conocer ia caula aeL-

los, que fue la ceguedad de sus pecados con que Dios permitió, que
caieíTen en el maior despeñadero de la heregia. El vigilantissimo Pa-
stor de la Iglesta Catholica Gregorio segundopreuiniendo con sabidu-
ria del cielo la inficion i venenosa contagiodestos miserables, que co-
mo destituidos de otros modos de sustentar la vida, muchos dellos se
aplicauan,i procurauaneldela Igleíia, no para maior castigodel que
padecian,que era mui grandejíino para que los que fueíien séchanos no
pegassenalos Catholicos su contagio., ni fueíTen admitidos a los sa-
cros ordenes los que el derecho por esta causa les reíistia: escnuio con
madura consederación i prudencia a los Turingos en Alemania: por-
que con la distancia no se ígnoraíTe eldaño,i fue fíe maior,que en nin-
guna manera admitieílen a los Africanos,a* ministeriosacrosanto del
altar. Dize en la epistola al Clero i pueblo de Turingia afíi: Fratrem,

& Co'épi¡copum noftrum Bonifaciumvobis ordwanimus facer dote ?n, cuí

dedi*
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