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Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 5.2015

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Daniel Ruiz Cancino

representaciones de aves, tortugas, lagartos, serpientes, perros etc., y vasijas
con diseños casi siempre geométricos.
Culturalmente las Tumbas de Tiro es una forma particular de enterramien-
to que únicamente se encuentra en el occidente de México y de la cual no existe
evidencia en ningún otro lugar de Mesoamerica, lo que le da un carácter espe-
cial, además de constituir una rasgo con el que se ha identificado una singular
conexión con territorios sudamericanos como Colombia, Ecuador y Perú.6
Arquitectónicamente estos nichos funerarios consisten en un pozo vertical
a manera de tiro con forma redonda o rectangular que varía su profundidad de 2
a 16 m, al final del tiro se construye una o varias cámaras abovedadas que pue-
den o no estar interconectadas entre ellas y presentan forma elíptica, cuadrada
o rectangular. El trabajo constructivo se realizó directamente sobre el tepetate
implicando el uso de herramientas de piedra y conocimientos específicos de los
terrenos que tenían que ser muy compactos y de gran solidez, para evitar el co-
lapso de estas tumbas durante y después de las exequias.
La construcción de esta forma particular de enterramiento permitió que
estas funcionaran como una capsula de tiempo; la manera de sellarlas era co-
locando una lápida en la parte de la entrada a las cámaras, al final del tiro, para
posteriormente rellenar éste con tierra, así, los objetos depositados en los le-
chos mortuorios se conservan mostrándonos implícitamente o explícitamente
una serie de características de su cultura. De esta forma todo el conjunto de la
tumba, con los objetos en ella depositados, hablan de una sociedad con cier-
ta estratificación social, autosuficiente y con evidencia de comercio; aparente-
mente carente de representaciones de deidades pero con una concepción sim-
bólica particular.
La deposición de los entierros en algunos casos demuestran, un proceso
largo en el cual el muerto era conservado por periodos de tiempo considerables
antes de adecuar la tumba como en Huitzilapa, Jalisco,7 en la región de Bola-
ños, Jalisco8 y la Playa, Nayarit.9 La gran mayoría de los contextos lo que evi-
dencian es la reutilización o la utilización constante del espacio, moviendo los
entierros anteriores a un extremo de la cámara para colocar los nuevos cuerpos.
El cadáver era ataviado con una gran cantidad de ornamentos collares, brazale-
tes, pulseras, orejeras, etc.; y acompañados por ofrendas como vasijas, con y sin
alimentos, caracoles marinos, figuras de barro sólidas y huecas.
Las piezas personifican un realismo excepcional de mujeres, hombre,
animales y plantas; más aún existen escenas completas de acontecimientos,
6 Rieff 2006.
7 López Mestas y Ramos 2006.
8 Cabrera y López 2005
9 Barrera 2008.
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