Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Editor]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 3.2013

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70 KATARZYNA SZOBLIK



Sin embargo, tal definición, si bien es perfectamente aplicable para todo
tipo de textos escritos, resulta totalmente irrelevante si se trata de la oralidad.
La tradición oral funciona sobre todo a base de la repetición, reorganización de
fórmulas hechas, ritmo y relación con la realidad'”. Por consiguiente, las me-
táforas usadas por los artistas nahuas eran más bien de las calificadas por Ri-
coeur como “muertas”. Para ser memorizadas no podían sorprender, sino que
radicaban en el mundo bien conocido tanto para el artista como para su audien-
cia. La palabra hablada, al contrario de la escrita, no permitía reflexión sobre
posibles significados de compuestos contradictorios. Puesto que el objetivo de
los tropos usados por los cantores indígenas no era sorprender, sino grabarse
bien en la memoria de los presentes, las metáforas que aparecen en los cantos,
cuicatl, presentan bastante repetitividad de ideas, que además, al parecer esta-
ban bien arraigadas en la experiencia cotidiana de los nahuas. Por este motivo,
proponemos tratar las metáforas de los cantares mexicas no como recursos pu-
ramente lingiísticos, sino más bien como conceptos metafóricos surgientes de
la percepción inmediata de la realidad circundante y fácilmente entendidos por
la audiencia.

La idea que nos parece más adecuada para el estudio de la oralidad na-
hua es la de la metafora conceptual. De acuerdo con Lakoff y Johnson!*, quie-
nes acuñaron este término, cada hombre conceptualiza el mundo por medio de
un sistema de esquemas que tienden a asociar conceptos abstractos con objetos
concretos. Estas asociaciones encuentran su reflexión en las expresiones meta-
fóricas usadas no como /icentia poetica de un artista, sino como elementos del
lenguaje cotidiano de un hombre común. En otras palabras, es un proceso men-
tal que nos hace ver unas cosas en categorías de otras, como “el amor es fuego”,
“la discusión es guerra”, etc.; percibir valores en categorías espaciales, como
“lo arriba es bueno” y “lo abajo es malo” y muchos más. Una vez asociamos un
concepto dado con su correspondiente metafórico, creamos todo el sistema de
expresiones que nos sirven para hablar de dicho concepto usando el vocabula-
rio relacionado con el objeto que metafóricamente lo representa: por ejemplo,
podemos “encender de nuevo las llamas del amor apagado” o “defender nues-
tros argumentos en la discusión”. Por todo lo expuesto anteriormente, no es de
extrañar que el lenguaje metafórico de los antiguos nahuas, aunque seguramen-
te presentaba gran riqueza de expresión, era al mismo tiempo, bastante conven-
cionalizado. A continuación presentamos algunas de las metáforas de la flor cu-
yas representaciones gráficas se dejan encontrar en los códices.

17 OnG 1992: 21—25.
18 LAKOFF, JOHNSON 1988.
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