Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Editor]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 7.2017

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Viviana Usubiaga


[Fig. 1. “El Siluetazo”, Buenos Aires 21/22 de septiembre de 1983. Fotografía de
Eduardo Gil.]

artistas Rodolfo Aguerreberry, Julio Flores y Guillermo Kessel llevaron a cabo
un proyecto de realización de las siluetas, acordado previamente con las Ma-
dres. Su producción fue una tarea colectiva que congregó a otros miembros de
organismos de derechos humanos, artistas, militantes y activistas. Los partici-
pantes, convocados y espontáneos, pusieron el cuerpo: para ser contorneados
o para colaborar tomando plantillas de cartón y multiplicar sus trazos e impre-
siones en el espacio público. Luego de la operación quedaban figurados los bor-
des de distintos cuerpos humanos (hombres, mujeres, niños, embarazadas) que
fueron luego completados con los nombres de desaparecidos, signos de inte-
rrogación o la consigna “Aparición con vida”. La proliferación de siluetas, lo-
gró instalarse como un “hecho gráfico” impactante, hizo visible “la presencia
de la ausencia” que potenciaba el reclamo. Esta experiencia, reconocida como
“El Siluetazo”,6 se reiteró en diciembre de 1983, en marzo de 1984 y dio inicio
a una serie de “silueteadas” que se prolongan hasta nuestros días y dan cuenta
de la intensidad simbólica y potencia histórica de su realización. La silueta se
convirtió en una fórmula expresiva paradigmática que certeramente condensa y
reactiva la memoria social de la tragedia acontecida. Estas “acciones estéticas

6 Véase la edición de estudios y documentos textuales y visuales sobre el tema compilados
por: Longoni, Bruzzone 2008.
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