Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Hrsg.]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 7.2017

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Daniela Lucena

promovidas por el PCA a nivel local, se informan las decisiones y opiniones de
los líderes partidarios (soviéticos y argentinos) y también se publican algunos
artículos que abordan temas relacionados con el arte y la cultura. Si bien los ar-
tículos que se ocupan de estas dos últimas cuestiones son escasos y aparecen
esporádicamente en el periódico, resultan de interés dos episodios del mundo
artístico que resuenan en las páginas del periódico durante esos años. El prime-
ro, vinculado con el futurismo y la visita de Marinetti a Buenos Aires. El se-
gundo, la organización de una muestra colectiva por los hambrientos de la Uni-
són Soviética.
Marinetti y el futurismo: ¿arte proletario o arte fascista?
En abril de 1922 se publica en La Internacional un artículo firmado por Artu-
ro Cappa, militante del Partido Comunista Italiano y cuñado de Filippo Tom-
maso Marinetti, en el que se plantea la urgente actualidad del problema del arte
proletario. En esa búsqueda por delimitar un arte propio de la clase obrera en
donde cobra protagonismo el futurismo italiano, movimiento artístico de van-
guardia impulsado en Italia justamente por Marinetti. Cappa expresa su afini-
dad con ciertos postulados del Manifiesto Futurista-minimizando las simpatías
que este manifiesta hacia el fascismo- y sentencia de forma contundente que el
futurismo será el arte proletario por excelencia:
Un foguista ante los hornos, el obrero que trabaja con el martillo eléctri-
co, no pueden gustar el mismo arte que una señora amante del toilet, que
un cardenal o que un banquero gotoso. Nosotros creemos -y la experien-
cia en Rusia lo confirma- que el arte proletario será futurista.3
Resulta interesante que en sus afirmaciones Cappa equipara el futurismo
ruso al futurismo italiano, pasando por alto las notables diferencias que existen
entre ambos movimientos de vanguardia a pesar de su origen compartido. En
Rusia, el futurismo fue uno de los movimientos iniciales y más potentes de la
vanguardia4 que si bien se originó en consonancia con sus pares italianos, pron-
to adquirió una dinámica propia con su contexto histórico preciso, derivando en
una posición político-ideológica opuesta a la de Marinetti y los futuristas italia-
nos después de brindar su apoyo a la revolución de 1917.
También resulta significativo que La Internacional vuelve publicar el mis-
mo artículo de Cappa en agosto de 1922, dos meses antes de que los fascistas
3 La Internacional 1922c.
4 En 1912 se publica el primer manifiesto del futurismo ruso llamado “Una bofetada al gus-
to público”.
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