Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Editor]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 7.2017

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Viviana Usubiaga

en vivo por artistas plásticos. Convivieron experiencias de teatro, música, títe-
res, clown, pintura y varíete. Rafael Bueno recuerda sus encuentros con Eme-
terio Cerro en el:
Einstein mientras pintábamos en vivo con el Trío Loe-son. A él le encan-
taba ver cuando hacíamos el mural sobre plástico transparente mientras
actuaban Katja Alemann, Vivi Tellas, Ornar Chabán, Sergio Eisenstein,
Luca Prodan y muchos grupos de rock. Fue por eso que una noche nos
pidió que lo acompañáramos en la presentación de su próxima obra.32
Pasado un largo año de intenso funcionamiento las puertas del Bar Eins-
tein cerraron y sus actividades fueron continuadas en Cemento, un gran local
con galpón por Chabán junto a la actriz Katja Alemann. Tiempo después se su-
maron otros espacios que entretejieron una singular red de interconexiones ar-
tísticas para la “movida” de los jóvenes en la década, como fueron el bar Bo-
livia, el Parakultural -abierto por Ornar Viola y Horacio Gabin en el barrio de
San Telmo en 1986- y Mediomundo varíete.
Todo el caudal de entusiasta creatividad y deseos de producir que se fue
gestando en los primeros momentos de la década, ya había estallado cuando
llegó la democracia en diciembre de 1983. En aquellos espacios se generó un
cúmulo de producciones de la mano de artistas que si bien no dejaban de par-
ticipar en las exhibiciones en galerías, museos u otras salas de exposición, in-
cursionaron en procesos de experimentación grupal cuyos resultados muchas
veces no sobrevivían la noche de la ejecución. Precisamente, aun cuando cada
uno conservara su producción individual, existió una proliferación de prácticas
en las que primó lo dialógico.33
Un ejemplo paradigmático en ese sentido ha sido el fluir de influencias en-
tre la obra poética de Arturo Carrera y la pictórica de Guillermo Kuitca. El ha-
llazgo casual de un ejemplar del libro Arturo y yo por el propio Carrera en su
primera visita al departamento del pintor Guillermo Kuitca es un recuerdo que
lacra ese doble y mutuo encuentro. El interés de este último por la poesía y su
amistad con Juan José Cambre (Buenos Aires, 1948-) compartida por Carrera,
devino en innumerables confluencias que perduran hasta la actualidad.
Kuitca y Carrera han compartido el ánimo de realizar travesías por distin-
tos lenguajes, aun cuando los destinos de sus pesquisas se establezcan en la pin-
tura y la poesía, respectivamente. El primero incursionó en el teatro experimen-
tal junto a Carlos lanni, capitalizando la influencia de la danza de Pina Bausch
a comienzos de los ochenta.34 Carrera supo experimentar en la escritura a partir

32 Bueno 2002.
33 Cambre 1983: 7.
34 Speranza 1998: 12.
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