Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Editor]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 3.2013

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TRANSITO DE SAN JOSE: UNA ICONOGRAFIA DIVERGENTE 97



de un San José vetusto. Entonces ¿por qué existieron imágenes que muestran
a San José joven y sin ningún estrago visible?

Partícipes de la nueva percepción josefina, avasallante y pletórica de lo-
ores, manarán argumentos para dar empellón al vejestorio medieval, en salto
cualitativo hacia la solidez del rejuvenecido santo. Luego entonces, en su Flos
Sanctorum, el renombrado jesuita español Pedro de Ribadeneira, se opone a la
representación de San José viejo basándose en San Lucas:

También dice el evangelista que cuando se desposó con la Virgen era
Vir, que en latín quiere decir varón, y hombre ya maduro, y robusto, que
ni es mozo ni viejo (...) para que se creyese, que Cristo (...) era su hijo
y la madre no se tuviese por adultera (...) [por ende] no era tan viejo, ni
tan decrepito como algunos dicen, y los pintores pintan, lo cual hacen
(por ventura) para significar, que en aquella tan vieja edad no podía ha-

ber ardor de concupiscencia, y para guardar a la Virgen el decoro que se
ledebe:

Incursionando en los terrenos de los tratados de arte, Francisco Pacheco en su
célebre Arte de la pintura, niega la posibilidad de que San José haya sido viejo
al desposarse con María y expone sus discrepancias:

Dice que su esposo [refiriéndose a un jesuita] era de poco más de treinta
años, porque la buena razón no lleva que san José fuese viejo (...) Que
la desigualdad trae grandes inconvenientes, y si la edad no era para te-
ner hijos, mal se pudiera salvar la buena fama de la Virgen: y un hom-
bre de ochenta años no había de tener fuerzas para caminos, y peregri-
naciones, y sustentar su familia con el trabajo de sus manos. También
convienen los doctores en que después de sus desposorios hizo voto ab-
soluto de castidad (...) y no venía bien hacerlo de tanta edad (...) [por
lo tanto] La Virgen y san José se han de pintar muy hermosos en la edad
referida (. ).

Será Juan de Interián de Ayala quien erija la opinión que nos deja en descon-
cierto. Sin más preámbulo, leamos sus palabras:

(...) se debe pintar a dicho varón santísimo de edad perfecta y varonil,
esto es, según me parece, de edad de cerca de cuarenta años o que los
haya ya cumplido, por ser esta la edad en que regularmente llegan a la
mayor perfección, no sólo las fuerzas del cuerpo, sino también, lo que es
más, las virtudes del alma (...) pintarle y representarle totalmente mozo,
lleva no sé qué de sobrescrito de menos majestad y gravedad, cuando se
pretende significar la excelente dignidad de tan grande desposorio (...)
Dije ser esta la edad en que parece se debe pintar al santo Patriarca, o ya

25 RIBADENEIRA 1761: 524.
26 PACHECO 1649: 495—496.
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