Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Editor]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 2.2012

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Alberto Martín Isidoro

lo mestizo y policromados. Según Gisbert y Mesa17, la tipología de los retablos
de la época a diferencia de éste no posee la brusca conclusión de la coronación
sino que tienen un remate elaborado; pero, además, es frecuente que, como los
retablos se hacían a medida para una altura dada - más aún, en este caso que
se lo colocó sobre podio de piedra como sotabanco -, se curven a partir de la
bóveda. También, observa que el segundo cuerpo está tapado en los extremos
por los mensulones del último arco de la bóveda del presbiterio, no teniendo
los acostumbrados cartones o gualderas laterales. De todo esto, deduce que,
o bien, se construyó tempranamente en el siglo XVIII en relación a la conclu-
sión de la iglesia que sería en 1798 — según Harth-Terré18 -, o bien, y esto sería
lo más plausible, que el retablo mayor haya sido realizado para la iglesia ante-
rior y, como eran piezas caras, se lo trasladó a la actual. De este modo se expli-
caría la datación temprana, su estilo de transición y las inconcordancias con la
arquitectura en relación a la altura - anomalías en la coronación - y los latera-
les del segundo cuerpo - falta de gualderas laterales y su extraña relación con
los mensulones del arco -.
Gisbert y Mesa19 indican que la fecha de conclusión de este retablo, de
1722 - obtenida por Harth-Terré20 -, se explica estilísticamente porque hay ele-
mentos que responden al primer tercio del siglo XVIII, al mantener todavía un
estilo de transición entre el barroco finisecular del siglo XVII y el estilo ‘mesti-
zo’ dieciochesco. Para ello, plantean como pruebas: las columnas tritóstilas, los
ornamentos que acompañan a los tableros de pintura, el trono de la Virgen del
Rosario y el cuadro central de la Anunciación.
Sin embargo, habría que agregar a esta argumentación, además de otros
rasgos que responden al estilo de transición en cuanto a resabios del siglo XVII,
también, lo que se considera en este pasaje estilístico al XVIII, las característi-
cas generales de la retablística dieciochesca y no sólo mestiza. Puesto que limi-
tar el análisis a dichas peculiaridades mestizas como rasgos del retablo del siglo
XVIII para esta zona21 sería reducir el discurso a determinados motivos orna-
mentales - fitomorfos, zoomorfos, antropomorfos - dejando de lado caracterís-
ticas estructurales y, también, decorativas de otra índole.
De la retablística barroca del XVII, el retablo mayor de Pomata posee el
uso de la columna salomónica que entró tardíamente en la capital del Virreina-

17 Gisbert-Mesa 1985: 287-288.
18 Harth-Terré 1974: 101.
19 Gisbert - Mesa 1985: 287-288.
20 “... en los inventarios y libros que se conserban en la sacristía, anotaciones como éstas: ‘Se
terminó el retablo mayor, 1722’ ” (Harth-Terré 1974: 101)
21 Mesa-Gisbert 1972: 197.
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