Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Editor]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 2.2012

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Paweł Drabarczyk

visual y, sobre todo, el contacto táctil con la imagen, causa remisión de las úl-
ceras, las costras, la lepra, el reumatismo y se salvan los embarazos de riesgo.
Aquí la imagen obra como una reliquia por contacto. Como bien explicó Hans
Belting, se convierte en “el signo del santo, al cual parece transmitirse su poder
sanador”12. La imagen, tal y como escribe el investigador alemán:
en efectividad y en cuanto prueba de autenticidad, hereda las característi-
cas funcionales de la reliquia, convirtiéndose en recipiente de la más alta
presencia real de los santos13.
Hansen menciona también las imágenes que despiertan la impresión de
vida, en las cuales la cara de Rosa “retratada pálida cuando muerta yacía en an-
das” (“iáko ią bládo wymalowano, kiedy po śmierci leżała na marách”14) cam-
bia milagrosamente y a la vista de todos “vivos colores le entran” (“żywy na
twarz wystąpił kolor”15). Podemos suponer que el hagiógrafo describe aquí una
de las copias del cuadro de Angelino Medoro, ya previamente mencionado, que
gozaba del estatus de la imagen “verdadera”, después de todo - una vez más re-
firiéndonos a Belting - “en el culto a los santos, la imagen poseía siempre un
original, a saber, aquel que se custodiaba en su centro de culto [...]”16.
Sin olvidamos del hilo benedictino evocado con ocasión de la dedicatoria
a Anna Ostrogska, detengámonos en los dominicos, a quienes se debe el desa-
rrollo de la iconografía de la santa peruana en Polonia. La Orden de Predicado-
res fue especialmente loable por difundir en Polonia el rezo del rosario, cuya
propagación, en cierto momento histórico, se entrelazó con el culto a Santa
Rosa como resultado tanto de la vida de la asceta como de la evidente asocia-
ción con su nombre. La forma de este rezo llegó a Polonia relativamente tarde,
es decir, no antes de mediados del siglo XVI. Su popularidad estuvo relaciona-
da con la actividad de hermandades del rosario creadas por la inspiración de la
Orden de Predicadores17. Como indica Christine Moisan-Jablonski, el oficio del
rosario se difundió universalmente durante la Contrarreforma y su auge se dio
en la Mancomunidad en el siglo XVII18. Junto con las actividades de las cofra-
días del rosario encontramos intrínsecamente vinculada la creación de altares
de las hermandades que representan escenas relacionadas con el rosario.
Entre las imágenes polacas en las que, como se considera, aparece Santa
Rosa de Lima, juegan entonces un papel particular las representaciones perte-
12 Belting 2012: 73.
13 Belting 2012: 72.
14 Hansen 1666: 268.
15 Hansen 1666: 268.
16 Belting 2012: 73.
17 Moisan-Jabłońska, Szafraniec 1987: 48.
18 Moisan-Jablońska, Szafraniec 1987: 48.
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