Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Editor]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 2.2012

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La extracción de la piedra de la locura

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taba entre los bienes morales supremos. Creo que, sin temor a equivocar-
nos, podemos hablar de una atmósfera en el incipiente siglo XX en la que
la imagen rimbaudiana de injuria a la belleza aún habría sido vista como
un ataque a la moralidad22.
Lo que trata de exponer Danto es que no existe relación alguna entre arte
y belleza. Según nos relata, desde Duchamp éstas representan dos definiciones
distintas y muy separadas o inclusive aisladas una de la otra, puesto que «se
abrió definitivamente una brecha lógica entre el arte y la belleza [...] “[T]odo
arte profundamente original [...] inicialmente se percibe como feo”. «La más
alta responsabilidad del artista es la de esconder la belleza” [..,]»23.
Otro aspecto que atañe de manera consustancial a la obra de Téllez está
relacionado directamente con su inicial concepción figurativista primero en
sus cuadros de tiza pastel e intercaladamente pintando con óleos, o inclusive
experimentando con otro tipo de pigmentos24, así como también combinándo-
los; y segundo, ubicando y transformando los soportes y superficies usadas,
tales como: cartón, cartulina, papel, madera, etc., los cuales fueron posterior-
mente trasladadas en su totalidad al uso de las formas escultóricas o dibujos
que fueron objeto de reproducción tanto en las instalaciones, como en los fil-
mes. De manera que como se puede observar lo figurativo fue uno de los ras-
gos expresivos conque se definía la obra del artista pero que inclusive hoy
aparecen rasgos que insinúan la influencia figurativa. Como se puede ir vien-
do y aún y cuando Téllez haya cambiado el uso de estos medios expresivos
o haya cambiado las técnicas sigue perteneciendo a ese universo estético con
el que se inició.
Una gran parte del discurso plástico de Téllez pues se hallaba así domi-
nado desde sus inicios con una fuerte carga de símbolos, alegorías y otros ele-
mentos atendiendo a las formas que han sido definidas por Mijail Bajtín como
lo carnavalesco, demostrando en ellas una alta capacidad para lo lúdico y lo
fantástico (que abría campos hacia otros dominios en este sentido borgianos
y por ende entramándose con mundos y construcciones laberínticas). Mucho
antes de construir todo este modelo y armado teórico, Téllez desencadena
una gran parte de los criterios y conceptos que formarían parte de todas sus
obras, en 1988 lleva a cabo dos exposiciones individuales: «Pasteles y dibu-

22 Danto 2005: 77.
23 Citando primeramente a Clement Greenberg, y a continuación a John Cage (según Dan-
to «en la llamada Conferencia Julliard de 1952, citando el ‘Haiku’ de W. H. Blythe». Véase en:
Danto 2005: 77.
24 Aunque es de hacer notar que a Téllez no le gustaba usar el acrílico por la textura que ofre-
ce y la poca durabilidad de la obra.
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