Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Editor]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 3.2013

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LA CUESTIÓN PLÁSTICA EN LAS ILUSTRACIONES DE ROSANA FARÍA... 133



tiempo no le deja ningún lugar para descansar” (“Trois peintres américai-
nes”, en Peindre, págs. 267 sig.). En Kandinsky, la abstracción no se rea-
liza tanto gracias a las estructuras geométricas como a las líneas de mar-
cha o de recorrido que parecen remitir a motivos nómadas mongoles'*.

Ahora bien, el hecho de que el personaje principal “Tomás” sea un niño
invidente, nos plantea una propuesta de definición de los colores que viene tam-
bién modelada sobre un concepto regular de la vivencia. Por lo tanto el color
se le puede consentir como una vivencia, el color es una sensación, o el color
también puede ser una experiencia que lo hace crecer y percibir el mundo desde
otra mirada y que como inclusive en el caso de Harbisson, el color puede llegar
a tener una traducción diferente a la conocida tradicionalmente.

Estamos en cierto modo ante la afrenta que ya hace bastante tiempo atrás
nos ha puesto Duchamp, esto es: cómo miramos la vida, cómo miramos la obra,
o cómo percibimos el mundo. A lo que podemos responder con lo que Tomás
refiere: “El color café cruje bajo sus pies cuando las hojas están secas. A veces
huele a chocolate, y otras veces huele muy mal”, y en esa expansión de la defi-
nición, para nosotros (videntes) el marrón, para el invidente se siente en el co-
lor café que es una sensación (el color café).


The sky turns white mnstead,
should the clouds decide to cover it and he raín to break loose,



[Fig. 7. Texto presentado en: «El libro negro de los colores».]

* Nota número 35, léase en: DELEUZE, GUATTARI 2004: 509.
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