Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Editor]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 8.2018

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Malena La Rocca

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implicó la última dictadura cívico-militar argentina. Pero entender la dictadura
como paréntesis o como tiempo político en suspenso reduce la comprensión de
procesos de subjetivación más complejos y sutiles que se gestaron en esos años
y que han tenido efectos y resonancias menos inmediatos.
A partir de las experiencias del Tit y de Cucaño podemos inferir que cuan-
do las estructuras partidarias fueron ilegalizadas en 1975, las formas de organi-
zación clandestinas de la militancia y la renovación constante de la experimen-
tación teatral se entrelazaron, se citaron y se contagiaron, resultando estéril e
improductiva su disociación. En el despliegue y reiteración de sus prácticas ar-
tísticas callejeras pusieron en evidencia los márgenes, los intersticios y tensio-
naron los límites en los que se podía llevar a cabo una acción colectiva, cómo
se podían eludir (hasta poner en ridículo) las estrictas reglamentaciones del es-
pacio público y la censura, aún cuando estaba vigente el estado de sitio. De esta
manera, mediante el uso de metáforas, lo grotesco, la parodia, los movimien-
tos del cueipo, el espacio y la disposición de los objetos -entre otros recursos
artísticos- fueron modulando maneras de expresarse y de intervenir en la vida
cotidiana de las ciudades sin confrontar directamente con el régimen. El cuerpo
y la ciudad, lugares privilegiados de emplazamiento del disciplinamiento mili-
tar emergieron como soporte de las acciones artísticas, como espacio de trans-
gresión de las normativas sociales, de experimentación con otros, de fiesta y de
goce, exaltando lo absurdo de estar vivos durante aquella coyuntura de violen-
cias políticas. Una estrategia que generaba disenso, en términos de Ranciére42,
ya que cambiaba los modos de presentación sensible al modificar las formas de
enunciación y construir relaciones nuevas entre apariencia y realidad o entre lo
visible y su significación. Pero este disenso evidentemente contrastaba con las
maneras de construcción política partidaria del Mas y con las tareas previstas
para la militancia partidaria. Daniel Canale recuerda que el Partido les planteó
la disyuntiva entre la actividad artística y política arguyendo que sus acciones
callejeras finalizaban cada vez más frecuentemente con detenciones policiales.
En paralelo -siguiendo el planteo de Osuna43- el discurso político del Par-
tido trotskista se fue moderando de cara al proceso electoral de 1983, enfatizan-
do más en el “socialismo democrático” de corte parlamentarista y alejándose de
los fundamentos del “socialismo revolucionario”.44

42 Ranciére entiende la eficacia estética como una distancia entre la intención del artista, los
recursos que utiliza, la mirada del espectador y el estado de una comunidad y distingue entre el
consenso que se produce cuando existe continuidad entre percepción y significado y el disenso
que generaría un choque entre dos regímenes de sensorialidad que modifica las coordenadas de
lo representable. Ranciére 2010 [2008]: 67.
43 Osuna 2015.
44 Osuna 2015: 163.
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