Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Editor]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 2.2012

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Mauro Maia Fragoso

demanda. La concesión de libertad dependía del consentimiento del Abad Ge-
neral o Provincial y según su parecer, podía ser concedida bajo dos condiciones
y dos cláusulas: mediante pagamento o concesión gratuita. En el primer caso,
el dinero adquirido en la venta debería ser empleado en la compra de otras /?ze-
zas66; en el caso de gratuidad, el liberto debería todavía continuar sirviendo al
monasterio por determinado tiempo67. La junta abacial de 1780 determinó que
las esclavas que hubiesen dado a luz a seis hijos, permaneciendo todavía vivos,
todos del mismo y legítimo esposo, fuesen libertas. Tal determinación inflamó
el ánimo de algunos monjes que recurrieron y la medida fue reinterpretada en
detrimento de la libertad total de las cautivas, exentándolas de los trabajos más
pesados68. La independencia de Brasil en 1822, trajo consigo la independencia
también de los benedictinos brasileños, pues bajo las negociaciones del Impe-
rador Pedro I con la Santa Sede, en 1827 se fundó la Congregación Benedicti-
na de Brasil. Con eso, una de las medidas tomadas en el primer Capítulo Ge-
neral de la nueva congregación, realizado en 1829, fue homologar y ampliar la
prescripción maternal determinada en 1780. De este modo, tales derechos fue-
ron garantizados a aquellas madres, aunque uno de sus seis hijos hubiera muer-
to después del primer año de edad.
El Capítulo de 1832 favoreció todavía más la libertad por la vía de gesta-
ción y consideró la prole y no necesariamente la legitimidad paterna, sino ase-
gurando la necesidad del estado matrimonial en la ocasión del favorecimiento69.
Finalmente, el Capítulo de 1863 retomó la idea original cumpliéndola integral-
mente.
De este modo, las madres libertas podían pasar a vivir en la hacienda en
que estuviera residiendo el esposo. Además, en aquella misma reunión capitu-
lar, se acordó que todos los niños nacidos a partir del día tres de mayo de aquel
mismo año serían libres. Su educación y formación profesional estarían a car-
go del monasterio que, posteriormente deberían facilitar el cultivo de la tie-
rra70. El capítulo de 1866 aflojan todavía más las condiciones de los cautivos.
De ahora en adelante, los nacituros estaban libres del cautiverio, así como las
madres que hubieran dado a luz a seis hijos de legítimos matrimonio, aunque
tres de ellos hubieran fallecido después del primer año de edad, o fuera ya li-
berto71. Otra novedad a favor de los cautivos llegó en 1869 con la liberación
de los quincuagenarios. Con esa medida, el monasterio libertó a todos sus es-

66 Rocha 1991: 88.
67 Rocha 1991: 85.
68 Rocha 1991: 85.
69 Rocha 1991: 86.
70 Rocha 1991: 86.
71 Piratininga 1991: 44.
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