Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Editor]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 2.2012

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AnnaWendorff, Carlos Dimeo

Visto así es necesario reafirmar que Téllez nos lo cuenta como este senti-
do de lo pulsional por vía del arte y no de la psiquiatría o la escritura literaria40,
sino tratando de auscultar cuál es la imagen primigenia en la ‘mente humana’
una especie de confrontación con ciertos cuerpos éticos y morales que confun-
den la realidad, con la misión de lo real, la vida con el sentido de la vida.
En orden de ideas, ya hemos afirmado que Téllez ha abordado la obra de
arte como una cosmogonía moral nietzscheana y una ética levisiana. Nos he-
mos referido a un modo de ética en donde es prevaleciente lo que Nietzsche ha
declarado en «Humano demasiado humano»41, y desde la cual se pone de mani-
fiesto el sentido del arte acumulado, acaudalado en la experiencia estética cuan-
do se aborda el tema de la conducta; es decir que la locura solo prevalece cuan-
do hay o se piensa en conducta, pero no en términos de religación humana. Por
ello es necesario para Téllez trascender a la forma tridimensional del dibujo es
decir, construir, modelar la obra escultórica.
La escultura se la considera como la forma tridimensional que el dibujo de
pronto ha adquirido. Visto así podemos acceder a que el manifiesto de Téllez se
ve revestido por una desformalización de los valores de la conducta; y seguida-
mente una ruptura de los valores tradicionales de la imagen o la representación
pictórica. En «Doppelganger Peepshow»42 (1994) la vídeo-instalación presen-
tada dentro de la colectiva «Let the Artists Live!»43 (1994), el delineamiento de
las formas de vemos o representamos a través de los elementos que están en
el marco del cuadro plástico, llevado a través de la línea, se asocia aquí tanto
a todo lo que está vinculado a la manera como al fondo del cuerpo textual en el
que se desenvuelven ambas presentaciones.
«Doppelganger Peepshow» es una obra compuesta por dos espacios que
por un lado jugando con la memoria circense, nos retrotrae a aquellos lugares
o espacios de pequeños salones donde se presenta una atracción por lo gene-
ral monstruosa, un circo del horror: el hombre lobo, mujer barbuda, el enano
de dos cabezas, etc. El ‘Peep Show’, también conocido como ‘Peep Box’ (caja
de sorpresas) o ‘Raree Show’ (espectáculo raro) y que por lo general hoy día se
asocian con el sexo, o la proyección de vídeos pornográficos. En la cual el pú-
blico podía observarlo todo a través de un lente o un orificio en el que se pro-
yectaban algunas imágenes.

40 Tal como lo hiciera primero su padre el Dr. Pedro Téllez Carrasco en la escritura y la psi-
quiatría; y paralelo a Javier Téllez, su hermano Pedro Téllez de la misma manera en la escritu-
ra y la psiquiatría.
41 Véase la siguiente edición: Nietzsche 1996.
42 Téllez, ‘Doppelganger Peepshow’.
43 Javier Téllez, ‘Doppelganger Peep Show’, (Nueva York: Exit Art NY, 1994), Exposición
Colectiva «Let the artists live!».
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