Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Editor]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 2.2012

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AnnaWendorff, Carlos Dimeo

feración de archivos (vivos o muertos) y silenciosos pasillos por los que
deambulan sus visitantes49.
En relación con este tema de locura y creación (definición de un mode-
lo) Yusti también ha ido construyendo los puntos a partir de los cuales la obra
plástica del artista fue encontrando sus primeros pasos o exponentes. Nos afir-
ma lo siguiente:
El primer dibujo que Javier se atrevió a mostrarme (por otra parte un pé-
simo dibujo realizado a lápiz) era una serie de cuellos cortados, aunque
a mí me parecieron troncos cortados de árboles. Sobre estos troncos/cue-
llos había, en primer plano, una mesita redonda con algunas tazas hu-
meantes y al fondo galopaba un jugador de polo. Era un dibujo de líneas
simples, con una perspectiva caprichosa. El título revelaba toda la rareza
del dibujo: “Toman té y juegan polo sobre las cabezas cortadas del pue-
blo”. Visto así el dibujo, con el título incorporado, este se transformó.
Y hubiera quedado como un pedestre panfleto a no ser por la figura del
Jinete que tenía la cabeza del caballo y este tenía la cabeza del jinete. El
dibujo prefiguraba ya una estética a la que Javier ha seguido fiel: el arte
como revelación inusitada, ironía crítica y juego lúcido50.
Javier Téllez desde siempre, desde sus primeros cuadros y pinturas se
mostró así como un ‘enfant terrible’ porque además se vinculó con el arte esta-
bleciendo puntos de conexión con una perspectiva igualmente ‘juguetona’ o de
‘niño travieso’, pero un tipo de juego que transciende lo ‘inocente’ o la visión,
punto de vista que conlleva en sí toda experimentación que se halle ligada a la
‘sinrazón’, a la ‘stultitia’51. El juego de niños, se expone como la muestra más
fehaciente, más palpable a la ruptura con el orden; y precisamente de lo que se
trata aquí no es la forma en que se intenta normalizar este orden, sino al revés:
colocarlo en el sentido de que la locura se modela como una imagen especu-
lar, una apuesta en negativo, una especie de retícula que se forma a partir de un
deslinde. El niño explora, ahonda en las zonas de lo inconsciente, pero también
de lo ridículo, de lo propiamente infantil, puesto que la ‘infancia’ es la etapa,
según Téllez, en que se están elaborando una serie de construcciones de diver-
sa índole. En «La extracción de la piedra de la locura» (1996) el artista realizó,
al momento de la inauguración de la misma, una fiesta infantil en el que se in-
cluyó toda una serie de piezas ‘escultóricas’ hechas por los pacientes remitidos

49 Javier Téllez, ‘De Un Hospital Dentro Del Museo’, La Extracción De La Piedra De La Lo-
cura (Una Instalación De Javier Téllez) (Valencia, Venezuela: Ateneo de Valencia, Museo de Bel-
las Artes de Caracas, 1996), 40-44., pág. 40.
50 Yusti 2001.
51 Tal como lo define Erasmo de Rotterdam en: Erasmo 2003: 25.
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