Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Hrsg.]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 4.2014

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Marta Skwirowska

zaron esos pequeños monstruos que tenían diversas formas: de caballo,
burro, carnero, dragón, todos con alas y /o cuernos, ojos saltados, dien-
tes filosos, lenguas largas y garras; algunos poseían escamas de pescado,
otros, colas de diablo. ¡Realmente era escalofriante verlos! dice don Pe-
dro; Se acercaban a mí, querrían agarrarme, y yo me escondí; empeza-
ron a buscarme y fue entonces cuando escuché que decían esa palabra:
“alebrijes, alebrijes ”, cada vez más fuerte; era como una canción; la
cantaleta se oía musical y la palabra se me quedó grabada*.
El fin de esa historia me contó a mí, hijo de Pedro Linares, don Felipe
(fig. 1). Su padre se encontró entre los vivos gracias a una curandera que le dio
unas hierbas medicinales.
Son los alebrijes animales fantásticos de lo real y lo fantástico, creados
en la imaginación del artista, que en su forma juntan lo antropo- y zoomórfico.
El artesano va modelándolos con el uso de la técnica tradicional. Para crear-
los, aprovecha el cartón humedecido, poniendo una capa tras otra hasta obtener
la forma deseada. La estructura puede ser de anudados, armazones de alambre
o de carrizo, según el tamaño y dimensiones de la figura (fig. 2). Se utiliza di-
ferentes tipos de papel, como periódico, papel kraft, papel de China, de estra-
za y para la última capa, manila. Las capas se pegan con engrudo. Los alebrijes
destacan por sus colores brillantes, fluorescentes y una decoración muy elabo-
rada y fina. La decoración de la pieza ya tiene su nombre “alebrijar” que signi-
fica añadir más detalles, poner más colores a las piezas para que aparezcan más
bellas y se conviertan en otros entes8 9.
La historia de Pedro Linares y de sus alebrijes, en algún momento se co-
necta con los grandes personajes del arte de manera profesional. En los años
post-revolucionarios, el nuevo gobierno mexicano trató de separarse del ré-
gimen de Porfiriato y adquirir una nueva identidad. La atención particular se
prestaba a las artes visuales. De aquella temporada, destaca el proyecto del se-
cretario de educación José Vasconcelos y su cooperación con los artistas e in-
telectuales mexicanos. Tal fue el caso de muralistas como David Alfaro Si-
queiros, José Clemente Orozco y Diego Rivera en las artes plásticas, quienes
participaron en las campañas emprendidas por Vasconcelos. La formación de la
raza mexicana, su origen y la búsqueda de su identidad, fueron los temas más
destacados en las obras de Diego Rivera. Encontraban la inspiración en las cul-
turas indígenas tanto del período precolombino como del período contempo-
ráneo10. Cabe destacar, que fueron los artistas tradicionales los que captaron

8 Iruretagoena Olalde, López de Silanes Vales 2003:261 -262, Masuoka 1994:99. Otra hi-
storia nos cuenta la investigadora Sonia Iglesias: Iglesias 1998: 27-29.
9 Masuoka 1994: 97, Bartra 1994: 73-82.
10 Tibol 2007, Brenner 2002.
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