Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Editor]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 4.2014

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Anna Wendorff

una persona enferma o le quitan “el mal de ojo”; el segundo género consiste en
curar a través de las cocciones de hierbas naturales, minerales preparados en un
tiempo concreto del día o de la noche, tiempos que se los puede clasificar como
de un carácter hierofánico. El último estriba en recuperar la salud gracias a los
“espiritualistas”, es decir las personas que actúan como medios o cuerpos que
poseen la capacidad para entrar en trance. Los curanderos indios a pesar de uti-
lizar el tratamiento de chupar la enfermedad del cuerpo de la muerte, también
se valen de actividades relacionadas con el culto cristiano como encender tres
“candelas” o “luces”: una en homenaje de la Santísima Trinidad, la segunda en
honor a la Virgen de Guadalupe y la tercera para Jesucristo53.
Los chamanes creen que tratan en el nombre de Cristo y que éste les otor-
ga la fuerza necesaria para llevar a cabo su misión que reside en curar. Además
de ello durante el efecto de un trance llaman la ayuda de santos católicos, quie-
nes según ellos se dirigen en su dirección gracias a las hierbas alucinógenas que
ingieren. Hay que señalar igualmente que el método de curar o ayudar a otro
por medio del trance ya se conocía entre los indios, con la única diferencia de
que ahora se mezcla con formas nuevas traídas por diferentes grupos étnicos
que llegaron de Africa o Europa54. Con la conquista de México y la obligación
de convertirse al cristianismo, quedaba preestablecido que consumir plantas sa-
gradas, que a la vez estaban tan estrechamente ligadas con las antiguas conven-
ciones religiosas, daría con la solución a los problemas o enfermedades que
podían aquejar a alguien. No obstante estas creencias, hasta hoy día no se puede
ver en las ceremonias curativas y en las adivinaciones, su aplicación55.
Todo proceso de sincretismo religioso aspira en consecuencia guardar
hasta donde sea posible la identidad que se convierte en definición de suje-
to. En el caso de México se trata sobre todo del culto a Huitzilopochtli y a Tlá-
loc56. Cuando una de las esculturas de Tláloc fue descubierta en la zona ar-
queológica de Coatlinchan en Tecomates y trasladada a Ciudad de México, los
indios demostraban con ahínco, y de una manera espontánea y masiva que tam-
bién formaban parte de ese complejo universo. El acontecimiento relacionado
por France Presse en 1964 demuestra el fuerte arraigo que poseen las antiguas
creencias57. Lo que queda de las antiguas creencias, evidentemente se inscribe
dentro del sincretismo religioso pero es sobre todo la filosofía particular que ro-
dea todo el concepto de la muerte58. Así el elemento principal que opera en el

53 Frankowska 1972: 25.
54 Klimowicz 1970: 191-192.
55 Osorio-Mrożek 1999: 100.
56 González Martínez 2003.
57 Drohojowski 1964: 49.
58 González Martínez 2003.
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