Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Editor]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 4.2014

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Anna Wendorff

Aún hoy los indígenas creen que durante la celebración de esta hierofanía,
las almas de los muertos llegan a la tierra para visitar a sus seres más próximos,
quienes esperan a ellos y preparan en su casa un altar a su homenaje donde po-
nen las ofrendas, que se consideran como un elemento principal dentro de la ce-
lebración del rito. De acuerdo con esta convicción, las almas quieren catar todo
lo que comieron durante su existencia, es por ello que se les prepara diferentes
tipos de comidas, y en especial tamales. Según las creencias indias las almas
en forma de insectos quedan satisfechas chupando la esencia y el aroma de es-
tos alimentos, empero después de la fiesta los platos son comidos por la gente
de casa y sus invitados. Frankowska ha observado que los pobres o la gente de
campo se agrupan para un velorio y juntos rezan, tanto así como por otro lado
los ricos ponen un altar en homenaje a los muertos en la habitación considerada
como más representativa de la casa. La tradición de colocar altares con ofren-
das es muy importante y se presenta de manera bien visible en el ejemplo de
las tumbas de personas famosas entre otros el sepulcro de Diego de Rivera que
cada año está adornado con un altar magnánimo.
Los intentos para dar al rito de la muerte un carácter totalmente cristia-
no fracasaron, bien que había ciertas semejanzas entre la celebración de Día
de los Difuntos en México y España. No obstante, según las fuentes del siglo
XVI sabemos que los conquistadores se acordaban de sus antepasados durante
el Día de los Muertos, ornando los sepulcros con flores, encendiendo lámparas
de aceite para alumbrar el camino de las almas que durante este día, tal como
creyeron, llegaban de la vida del más allá. Los españoles ponían las ofrendas en
sus tumbas y se reunían para celebrar una comida solemne y rememorar a sus
semejantes más cercanos61.
De las semejanzas entre el Día de los Muertos precolombino y la mane-
ra como hoy en día se representa podemos establecer algunas relaciones, entre
otras las siguientes: la existencia de las fiestas separadas para los adultos y para
los niños, las ofrendas de la comida y el convencimiento de que las almas se ali-
mentan con aromas de platos. El Día de los Muertos de hoy posee tanto los an-
tiguos elementos del culto católico, como los cercanos a nuestro tiempo, pero
además sus relaciones son un efecto directo del sincretismo religioso.

61 Frankowska 1978: 68.
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