Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Editor]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 8.2018

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María Laura (Malala) González

hacia la otra vereda. Otra de ellas fue el Chanchazo -realizada en dos ocasio-
nes en los barrios de Palermo y de Belgrano-, que recreó y simuló un salva-
taje y/o asistencia de urgencia médica por dos galerías comerciales, durante el
cual varias enfermeras y enfermeros corrían entre la gente cargando y rodeando
una camilla, que en vez de un paciente real contaba con un maniquí con cabeza
de chancho. La última de estas intervenciones fue La Procesión o el paseo pa-
pal. Más extensa en tiempo de duración porque ya no se trató de intervenir solo
una esquina, sino dos cuadras peatonales. Tuvo ensayos previos para calcular
el recorrido/procesión de los performers comprometidos para la ocasión (apro-
ximadamente diez). Esta acción se iniciaba con el depósito de varias bolsas de
residuo sobre la peatonal Florida del microcentro porteño, en una “hora pico”
minutos antes del cierre bancario. De ellas comenzaban a emerger desgarran-
do las bolsas, unas criaturas extrañas que abandonaban su posición fetal. Cada
performer estaba caracterizado para cumplir un rol puntual dentro del esquema
de acción. Había un Papa que iniciaba la marcha bendiciendo a la gente con tal-
co y feligreses que lo seguían en esa especie de procesión urbana. Había muje-
res -las lloronas-, tullidos, guardaespaldas que custodiaban al Papa, e incluso,
entre estos performers, un asesino que lo acechaba. Todos los performers cami-
naban en forma de procesión entre los transeúntes de esa zona céntrica al ritmo
de Carmina Burana, de Karl Orff, que sonaba en un radiograbador que cargaba
otro performer haciendo movimientos de break dance. Cuando la procesión lle-
gaba a la intersección con la avenida Córdoba, los esperaba una camioneta para
retirarse del lugar. Antes de subir a ella hacían explotar una bomba de panfletos
sobre la vereda que enunciaban lo siguiente:
Querido transeúnte como una pared descarada, como los instantes que si-
guen a un terremoto sorpresivo: LA ARGENTINA SE CAE A CACHOS.
Por este motivo es nuestro interés hacerte llegar estos consejos culina-
rios que, tal vez, te ayuden a sobrevivir en esta hecatombe que nos lleva
a diosabedonde. Quizás hayas notado con frecuencia al untar una tosta-
da con manteca, que esta suele romperse con facilidad. Hay una manera
simple y generalmente desconocida que impide tal fractura: pon otra tos-
tada debajo de la tostada que tú untas y verás cómo esta se mantiene in-
tacta, crocante, deliciosa. Estas pequeñas instrucciones para sobrevivien-
tes te las obsequiamos gratuitamente y desinteresadamente para que tu
desayuno salga más rico en medio de la hecatombe. A propósito de gus-
tos, querido transeúnte, te podemos decir algo al oído: NO NOS GUS-
TAS. La negra.
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