Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Hrsg.]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 8.2018

Seite: 81
DOI Heft: DOI Artikel: DOI Seite: Zitierlink: 
https://digi.ub.uni-heidelberg.de/diglit/aal2018/0085
Lizenz: Freier Zugang - alle Rechte vorbehalten Nutzung / Bestellung
0.5
1 cm
facsimile
Teatro y posdictadura

81

prácticas del grupo y lo político, dejando atrás ese rechazo institucional provo-
cado con el abandono de la Escuela de Teatro.
“A nosotros nos invitaron al Centro Cultural Recoleta a un ciclo que se lla-
mó Nuevas Tendencias II. Allí, en ese espacio surgió hacer La Tirolesa”, así re-
cuerda Manuel Hermelo la participación en dicho festival. La Tirolesa tenía lu-
gar al atardecer del día. El patio casi en oscuridad, de pronto era iluminado por
un seguidor que dirigía la primera acción sobre las alturas. Dos de los perfor-
mers descendían por una de las paredes del Patio de los tilos, cargando ameses,
borceguíes, bermudas y una mochila con un chancho por la espalda (Primer ele-
mento: Aire). Al llegar a la superficie, caían sobre unos piletones de barro. Lu-
cha y juego dentro de estos contenedores de tierra húmeda (Segundo elemento:
Tierra). Más tarde, las luces se dirigían hacia otros dos performers que descen-
dían de uno de los puentes -que cruzaba el patio- y bajo una cortina de agua,
que caía hasta el suelo, realizaban una coreografía suspendidos en el aire (Ter-
cer elemento: Agua). El cuarto momento lo realizaban los últimos dos perfor-
mers que danzaban en el aire, dentro de unos cuadriláteros de fuego construidos
también como plataforma aérea (Cuarto elemento: Fuego). Todos los perfor-
mers finalizaban cerca de la estructura metálica donde aparecía el fuego. Todos
sobre las alturas. Mientras tanto, la musicalización del espectáculo era realizada
en vivo con percusión de tanques y un ritmo envolvente. Los espectadores po-
dían moverse libremente sobre la escena. Compartían el espacio escénico con
los performers, viéndolos desde abajo.
Una postal monumental muy particular
Algo de lo experimentado a nivel espacio aéreo en La Tirolesa fue retomado
en diciembre de 1989 cuando obtuvieron la llave del monumento Obelisco, de
sesenta metros de altura. Para esta ocasión, fue la propia Municipalidad la que
se interesó por auspiciar y organizar la intervención urbana destinada para ser
disfrutada en familia en vísperas navideñas. Los periódicos locales colaboraron
con la difusión y publicaron notas, entrevistas y menciones que dieron visibili-
dad a la actividad, antes y después del evento. Sin duda, se trató de una postal
inédita de la ciudad, porque a gran altura los cuerpos danzantes y acrobáticos
se desplazaban por la ladera del monumento, configurando un suceso inolvida-
ble de la ciudad para los treinta mil espectadores asistentes.
La Tirolesa/Obelisco consistió en la clara conquista del espacio público,
en su máximo exponente. Haber llegado a la cima más alta de los espacios pú-
blicos como un evento programado para toda la familia trajo aparejadas otras
loading ...