Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Editor]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 8.2018

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María Laura (Malala) González

Respecto de la delimitación platea/escenario, fue el cambio estético más
notorio que el grupo tuvo que afrontar al aceptar ser parte de una programación
institucional. Este consistía en un anfiteatro semicircular con escenario eleva-
do rodeado por una gradería capaz de albergar a unos quinientos sesenta y seis
espectadores.38 Para los propios integrantes del grupo esto significó tener que
pensar en una propuesta donde el público estuviera sentado durante toda la fun-
ción, alejado de aquella proxemia perseguida durante ocho años y distanciado,
por consiguiente, del escenario en cuestión. Es decir, ya no estarían corriendo
o persiguiendo a los performers, ni mirando la escena arriba de sus cabezas por
el espacio aéreo, ni sorprendidos de la acción inesperada durante el breve tiem-
po de un semáforo. Debían ser motivados a concurrir a dicha sala y tener que
pagar una entrada por el espectáculo. En otras palabras, ser parte de un aparato
teatral oficial implicó otros modos de producción39 muy diferentes de lo experi-
mentado previamente. Incluso haber resignado la posibilidad de trabajar con el
espacio aéreo, porque todas las escenas, de ambas partes, fueron realizadas so-
bre el escenario de la sala.
En cuanto a la utilización de la palabra hablada, se vislumbra la necesi-
dad de contar una idea o una historia que les implicó apelar a la utilización de
un contenido/recurso puesto sobre la escena. Esto se articula también con que
en ambas partes hubo un texto origen, el de Borges y el Freud, sobre el cual
trabajaron. Evidentemente, esto generó un contrapunto con los motores inicia-
les de “ganarle a las vidrieras”, donde experimentar y transgredir formas coti-
dianas había sido clave. Si en ese momento la ciudad era la que les hacía pre-
guntas como texto y como escenario a la vez, en Almas examinadas la ciudad
ya no intervenía en el discurso de LON ni era su escenario, sino que permane-
cía alejada, como el simple exterior de la sala teatral donde tenían lugar ambas
obras. Esto también implicó abordar una estructura narrativa con diferencia-
ción de roles: observamos que al emplear una estructura narrativa, en la segun-
da parte, Almas, apareció la diferenciación de un rol singular, el del personaje
protagónico/soñador. Esto no se había dado en las intervenciones previas, por
lo general era todo el grupo, presentado como tal colectivamente, el que accio-
naba sin distinción de los roles asumidos -los cuales también eran intercam-
biables-. Es más, aun cuando hubiese habido algún Papa (como La procesión)

38 Así se estructura la planta escénica de la sala Casacuberta de dicho teatro.
39 Vale aclarar que además de los sueldos, el grupo tuvo a su disposición todos los servicios/
procedimientos propios del teatro en cuestión: diseño y realización de escenografía, iluminación,
vestuario, maquillaje, programa de mano, departamento de prensa y difusión. Además de con-
tar con acomodadores de sala, jefes técnicos, entre otros integrantes de todo el aparato funcio-
nal de la dependencia.
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