Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Editor]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 2.2012

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Mauro Maia Fragoso

la de Campos dos Goytacazes fue la que contó con mayor número de estos tra-
bajadores, llegando a sobrepasar la cifra de quinientos individuos41.
Se cree que en la altura de la liberación, el plantel de la Congregación Be-
nedictina de Brasil, contaba con un total de cerca de 4 mil siervos42, la mayo-
ría perteneciente a la abadía fluminense43. En la opinión de los historiadores
como Flávio Gomes, Stuart Schwartz, Carlos Marchi e Jorge Victor Araújo de
Souza, ser esclavo benedictino era un atenuante del régimen esclavista en la
América portuguesa. La primera y más noble de todas las condiciones ofreci-
das por los benedictinos era la posibilidad de que los esclavos constituyeran fa-
milia, aunque la mayoría de los que vivían en la cercanía del claustro optaran
por la vida célibe a ejemplo de sus señores. Las raras ventas de cautivos efec-
tuadas por los monjes fue uno de los factores que contribuyó fuertemente para
la estabilidad familiar44. La vida conyugal era la mayoría de las veces vivida
en las haciendas. Sobre todo en Campos dos Goytacazes, en donde las familias
eran instaladas en casas de madera, cubierta de teja, en una proporción inferior
a 4 personas por pieza45. Cuanto a la función de gestor, a partir de la segunda
mitad del siglo XVIII, pasó a ser ejercida por un esclavo escogido entre los de-
más cautivos46. Indudablemente, la escolaridad es un elemento diferenciador de
individuos en una sociedad esclavista. En este sentido, los esclavos benedicti-
nos también gozaban de una preponderancia sobre los demás planteles de Amé-
rica, aunque infringiendo las leyes gubernamentales que prohibían la enseñanza
de letras a los esclavos. En efecto, cerca de la segunda mitad del siglo XVIII, ya
había cautivos letrados en dicho plantel47. Todavía en el contexto sociopolítico,
se enfatiza la participación de los cautivos benedictinos en las fuerzas armadas
de Brasil. En 1648, comerciantes fluminenses pidieron y lograron el permiso
de la Corona portuguesa para defender Angola del poder holandés. En aquella
ocasión, los benedictinos enviaron algunos esclavos48 en defensa de Angola que
quedaría bajo dominio brasileño hasta fines de la década de 1740. La Guerra de
Paraguay (1864-1870) también contó con la fuerza negra de los benedictinos49.
Cualificación profesional - Otro privilegio de dicho plantel era su cua-
lificación profesional. Como que adelantando los derechos de la infancia, tan
noticiados en el umbral del tercer milenio, los jóvenes cautivos de dicho plan-
41 Piratininga 1991: 32.
42 Luna 1947: 93.
43 Carvalho 1985: 69.
44 Rocha 1991: 83.
45 Piratininga 1991: 34.
46 Rocha 1991: 85.
47 Rocha 1991: 86.
48 Fridman 1999: 61.
49 Piratininga 1991: 45.
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