Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata [Editor]
Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 2.2012

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Mauro Maia Fragoso

Indumentaria - Las Constituciones de la antigua Congregación portu-
guesa llevaban en consideración el clima europeo y establecía que los monjes
y cautivos recibieran ropas nuevas a cada dos años. En el decurso de la histo-
ria brasileña esa determinación fue adaptada y los servidores pasaron a reci-
bir vestidos nuevos hasta cuatro veces por año55. Por ocasión del matrimonio
y bautismo, el monasterio ofrecía un equipo a los nubentes y bautizandos56. Pa-
jes y pasteleros eran dos categorías profesionales fácilmente identificables por
la diferencia de los vestidos57.
Salubridad - Invertir en la salud de los cautivos era, además de caridad
cristiana, medida económica. Los benedictinos buscaban tratar de la mejor ma-
nera posible a sus trabajadores, invirtiendo en habitaciones, con ventanas que
permitían la ventilación del ambiente; en una alimentación saludable; harto
vestuario, de acuerdo con las temperaturas climáticas de las estaciones; y me-
dicinas, como prevención y tratamiento. Como en general los servidores del
claustro eran célibes, los superiores de la casa procuraban mantener cerca del
monasterio dos o tres esclavas para la lavandería y otras tantas para el trata-
miento de las enfermas que venían de las haciendas para ser tratadas en la en-
fermería del monasterio58 que se quedaba en el sitio actualmente ocupado por
la Companhia de Agua y Esgoto, la calle Dom Gerardo. El transporte de los en-
fermos en general era hecho a través de red, carro de buey, barco o a caballo.
El atendimiento médico era el mismo administrado a los monjes, recurriendo
a una junta médica para los casos más graves59.
Espiritualidad -La formación moral y religiosa de dichos cautivos fue un
tema constante en la pauta de las reuniones capitulares y siempre recibió aten-
ción especial de los Abades generales y locales. Imbuidos por un espíritu ca-
ritativo, en general los religiosos veían en la guardia del precepto dominical
y días festivos una ocasión especial para la mayor práctica de caridad: enseñar
los mandamientos divinos y conceder días de descanso al cuerpo cansado por
las tareas cotidianas. Además de estos días, que por el precepto divino ya esta-
ban consagrados a la alabanza y al descanso corporal, los monjes todavía ofre-
cían a sus servidores un día de vacación semanal, generalmente los sábados, in-
dependientemente de cuantos feriados hubiera durante la semana. Inicialmente
los cautivos eran reunidos los miércoles y sábados, por la noche, para el rezo
de rosario y la recitación de los actos de fe, esperanza y caridad. A partir de la
mitad del siglo XIX, esa práctica devocional fue extendida a todos los días de
55 Piratininga 1991: 33.
56 Rocha 1991: 87.
57 Rocha 1991: 85.
58 Rocha 1991: 83.
59 Rocha 1991: 84.
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