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Sztuka Ameryki Łacińskiej: studia o sztuce kolonialnej, nowoczesnej i współczesnej — 4.2014

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Luis Alberto Torres Garibay

La construcción de estos techos se realizó de forma similar a los de bóve-
da; con arcos poligonales de madera, ensamblando los maderos con morta-
ja y espiga. Se sostienen por su forma poligonal descansando en los extremos
sobre el arrastre moldurado que se apoya en el muro a manera de estribo para
absorber el empuje que pueda producir la superficie inclinada de la techumbre.
El techo poligonal ha sido utilizado para claros cortos a diferencia de las
bóvedas que cubren claros más amplios por su capacidad estructural debido
a su forma curva. Resulta peculiar confundirlo con el de pares y nudillos por su
forma interna, pero estructural y constructivamente es diferente.
Conclusión
Se concluye que las cubiertas de los templos michoacanos, son el refugio
y prolongación de la cultura construida con madera, evidencia del mestizaje por
la fusión de conocimientos de dos culturas con raíces diferentes y objetivos co-
munes. En las formas elaboradas con destreza y exuberante colorido, están pre-
sentes los conocimientos de sus constructores americanos y europeos. Los pa-
sajes litúrgicos y la geometría de las techumbres, patentizan el influjo mudejar
anclado a conocimientos constructivos mesoamericanos, cuyo vehículo fue la
obra de mano indígena. El conjunto de formas de las estructuras tienen un fon-
do constructivo diferente por razones obvias; sin embargo, las expresiones for-
males y decorativas alcanzaron un común denominador que, en espíritu, evoca
el arte mudejar interpretado con un sentido regional.
Los techos de vigas y zapatas, por su forma, tienen similitud con las cu-
biertas mudejares, ya que se aprecian como un trapecio o artesa invertida que
cubre el recinto. También contienen en su configuración constructiva los ele-
mentos equivalentes como: jaceñas, arrocabes, tocaduras, arcallones, estribos,
tirantes, riostras o alicer, que fueron tallados y decorados como en Santa María
Huiramangaro en la ribera del lago de Pátzcuaro.
Los techos de bóveda de madera y los trapezoidales, interpretan los arte-
sones mudejares, que buscan manifestar el carácter volumétrico de las obras
españolas; los elementos decorativos son cargados de imaginería elaborada por
manos indígenas, confiriéndoles expresiones populares. Persisten en estas te-
chumbres los elementos análogos a la terminología local michoacana; cercho-
nes, nervaduras, tablones, zapatas, canes, arrocabes, etc. están presentes en las
soluciones constructivas.
Es imposible negar el mestizaje plasmado en las cubiertas michoacanas,
producto de diseños europeos y obra de mano local. Las técnicas de edifica-
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